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El pensamiento reflexivo en relación a la Educación Superior en Oaxaca

El pensamiento crítico ha sido definido por diversas escuelas y autores; como el filósofo, pedagogo y psicólogo norteamericano John Dewey, que en 1916 define el "pensamiento reflexivo" (otro nombre del pensamiento crítico), diciendo que: "es la consideración activa, persistente y cuidadosa de una creencia o forma supuesta de conocimiento a la luz de los fundamentos que la apoyan y de las conclusiones hacia las que tiende (Serrano, J. 2005).

    Señala que la reflexión es el  discernimiento entre lo que tratamos de hacer y los resultados de nuestras acciones,  aceptando la responsabilidad de las consecuencias futuras que estas puedan ocasionar, a través de  un cambio gradual en la forma de pensamiento, que ensancha la visión del individuo para  incluir aspectos que van más allá de sus intereses personales (Serrano, J. 2005).

      Retomando los datos estadísticos del INEGI  y la UNAM en el 2010, Oaxaca es uno de los estados más atrasados y concentra una de las poblaciones más pobres. Ocupa el sitio 31 en el índice de desarrollo humano; es el tercer estado con más pobreza (el 38% de su población vive en pobreza alimentaría); tiene el segundo peor promedio de escolaridad, ocupa el último lugar en el resultado PISA y el último en porcentaje de su fuerza laboral con educación superior; es la entidad federativa que menos recauda con respecto a sus ingresos totales.

     Los datos anteriores revelan la existencia de una carencia en la formación de  pensadores reflexivos.  Ya que pensar de esta manera permite la comprensión, inserción y actuación del individuo en la sociedad en la que vive. (Beltrán, 1999). El análisis de las estadísticas nos permite realizar la siguiente premisa: "existe la necesidad de formar este tipo de capacidades a los universitarios para que incidan en forma más efectiva en el campo laboral y en el desarrollo  social de Oaxaca".

 

     La producción de ideas y la evaluación de los argumentos, favorece la toma de decisiones y la resolución de problemas de los individuos que integran la sociedad en un contexto real. Aquí radica la importancia del pensamiento reflexivo en la sociedad, el cual comienza a fomentarse y desarrollarse en la escuela.      La transmisión de los valores culturales a través de la educación  y las ideologías implícitas en los sistemas y procesos educativos fomentan el desarrollo de una sociedad justa, participativa y democrática. La experimentación de nuevas pautas de relaciones interpersonales y de conductas institucionales promueven estos valores.

 

      Con el fomento del pensamiento reflexivo, los estudiantes, que en un futuro no muy lejano se convertirán en profesionales, y trabajaran en alguna área que atienda las demandas sociales, podrán ayudar al desarrollo del país, serán personas capaces de tomar decisiones que le sean favorables.

 

      Ya que un pensador reflexivo posee un amplio criterio y es capaz de tomar decisiones, no solo en el aspecto profesional, sino también en la vida cotidiana. Esto le permite tomar decisiones asertivas, pues al existir una evaluación de sus juicios y el análisis de la situación que se le presenta, podrá elegir de manera libre el papel que va a desempeñar en la sociedad.

 

     Pensar de manera reflexiva, permite que el sujeto se haga cargo de sus ideas, le da herramientas para luchar contra la homogeneidad que pretende la globalización. Impulsa y defiende la diversificación de la cultura.

 

     Para concluir, en congruencia con el pensamiento de John Dewey, el reflexionar sobre lo que decimos y hacemos favorece la toma de decisiones y el desempeño de nuestro roles en la sociedad. Por lo tanto, para que una sociedad pueda desarrollarse, es necesario que los individuos tengan una actitud analítica, reflexiva y crítica hacia los factores y acciones políticas que influyen en la vida cotidiana y desarrollo socioeconómico de las comunidades urbanas, rurales y/o indígenas. Saber escuchar y proponer alternativas de solución a determinados problemas sociales concretos.

 

Referencias:

  • ¨ Serrano, J. (2005). Reseña de "como pensamos. Nueva exposición de la relación entre pensamiento reflexivo y proceso educativo" de John Dewey. Revista internacional de psicología y educación. Vol. 7. Núm. 002. México. 162 p.p.
  • ¨ INEGI (2010). Estadísticas en educación en el estadio de Oaxaca. Disponible en línea: www.inegi.gob.mx/. Accesado el día 30 abril de 2011.

 

El pensamiento reflexivo en relación a la Educación Superior en Oaxaca

El pensamiento crítico ha sido definido por diversas escuelas y autores; como el filósofo, pedagogo y psicólogo norteamericano John Dewey, que en 1916 define el "pensamiento reflexivo" (otro nombre del pensamiento crítico), diciendo que: "es la consideración activa, persistente y cuidadosa de una creencia o forma supuesta de conocimiento a la luz de los fundamentos que la apoyan y de las conclusiones hacia las que tiende (Serrano, J. 2005).

    Señala que la reflexión es el  discernimiento entre lo que tratamos de hacer y los resultados de nuestras acciones,  aceptando la responsabilidad de las consecuencias futuras que estas puedan ocasionar, a través de  un cambio gradual en la forma de pensamiento, que ensancha la visión del individuo para  incluir aspectos que van más allá de sus intereses personales (Serrano, J. 2005).

      Retomando los datos estadísticos del INEGI  y la UNAM en el 2010, Oaxaca es uno de los estados más atrasados y concentra una de las poblaciones más pobres. Ocupa el sitio 31 en el índice de desarrollo humano; es el tercer estado con más pobreza (el 38% de su población vive en pobreza alimentaría); tiene el segundo peor promedio de escolaridad, ocupa el último lugar en el resultado PISA y el último en porcentaje de su fuerza laboral con educación superior; es la entidad federativa que menos recauda con respecto a sus ingresos totales.

     Los datos anteriores revelan la existencia de una carencia en la formación de  pensadores reflexivos.  Ya que pensar de esta manera permite la comprensión, inserción y actuación del individuo en la sociedad en la que vive. (Beltrán, 1999). El análisis de las estadísticas nos permite realizar la siguiente premisa: "existe la necesidad de formar este tipo de capacidades a los universitarios para que incidan en forma más efectiva en el campo laboral y en el desarrollo  social de Oaxaca".

 

     La producción de ideas y la evaluación de los argumentos, favorece la toma de decisiones y la resolución de problemas de los individuos que integran la sociedad en un contexto real. Aquí radica la importancia del pensamiento reflexivo en la sociedad, el cual comienza a fomentarse y desarrollarse en la escuela.      La transmisión de los valores culturales a través de la educación  y las ideologías implícitas en los sistemas y procesos educativos fomentan el desarrollo de una sociedad justa, participativa y democrática. La experimentación de nuevas pautas de relaciones interpersonales y de conductas institucionales promueven estos valores.

 

      Con el fomento del pensamiento reflexivo, los estudiantes, que en un futuro no muy lejano se convertirán en profesionales, y trabajaran en alguna área que atienda las demandas sociales, podrán ayudar al desarrollo del país, serán personas capaces de tomar decisiones que le sean favorables.

 

      Ya que un pensador reflexivo posee un amplio criterio y es capaz de tomar decisiones, no solo en el aspecto profesional, sino también en la vida cotidiana. Esto le permite tomar decisiones asertivas, pues al existir una evaluación de sus juicios y el análisis de la situación que se le presenta, podrá elegir de manera libre el papel que va a desempeñar en la sociedad.

 

     Pensar de manera reflexiva, permite que el sujeto se haga cargo de sus ideas, le da herramientas para luchar contra la homogeneidad que pretende la globalización. Impulsa y defiende la diversificación de la cultura.

 

     Para concluir, en congruencia con el pensamiento de John Dewey, el reflexionar sobre lo que decimos y hacemos favorece la toma de decisiones y el desempeño de nuestro roles en la sociedad. Por lo tanto, para que una sociedad pueda desarrollarse, es necesario que los individuos tengan una actitud analítica, reflexiva y crítica hacia los factores y acciones políticas que influyen en la vida cotidiana y desarrollo socioeconómico de las comunidades urbanas, rurales y/o indígenas. Saber escuchar y proponer alternativas de solución a determinados problemas sociales concretos.

 

 

Referencias:

  • ¨ Serrano, J. (2005). Reseña de "como pensamos. Nueva exposición de la relación entre pensamiento reflexivo y proceso educativo" de John Dewey. Revista internacional de psicología y educación. Vol. 7. Núm. 002. México. 162 p.p.
  • ¨ INEGI (2010). Estadísticas en educación en el estadio de Oaxaca. Disponible en línea: www.inegi.gob.mx/. Accesado el día 30 abril de 2011.